Aunque parezca mentira, por las temperaturas diurnas que estamos teniendo, ya estamos finalizando el mes de noviembre y toca podar los rosales y algunos de los arbustos que ya han finalizado su etapa de floración.
Digo que toca porque noviembre es el mes en que mi cuñado, que es quien realiza estas tareas, dice que conviene hacerlo y la verdad es que viendo los resultados, yo no me atrevería a decir lo contrario.
Los rosales que tengo en esa zona, son todos arbustivos y como veis los poda casi a ras de suelo. Según su teoría, si se hace así, los nuevos brotes son más fuertes y por lo tanto menos sensibles a las plagas.
Este año voy a probar a plantar esquejes, es la primera vez que lo intento, así es que ya os contaré como me han resultado.
Este es un hibisco que también hemos podado.